viernes, 8 de marzo de 2013

Debemos prepararnos para tiempos sombrios


El economista alemán Rüdiger Dornbusch afirmó que la actual crisis tardará más tiempo del que pensamos en solucionarse. La historia muestra como los escenarios de inestabilidad pueden durar períodos sorprendentemente largos.

Durante la Primera Guerra Mundial el frente occidental de barro y muertos, duró tres años y medio. La Guerra Fría entre la Unión Soviética y los EE.UU. duró 40 años. Durante cuatro siglos, Grecia formó parte del Imperio Otomano.

Tal vez deberíamos renunciar a toda esperanza de solución, afirma el analista David Marsch en el WSJ, que da 10 razones por las cuales la actual crisis del euro puede ser incurable:

1. El resultado electoral italiano fue un profundo revés para los optimistas del euro. Muchos dicen que la victoria de los populistas fue un voto contra la austeridad. Pero, de manera más amplia, fue un voto contra el país que está siendo conducido a un camino que no beneficia a los italianos. Las verdaderas reformas estructurales que necesita el país no se han introducido. No es tranquilizador que el ganador por votos, Beppe Grillo, dijera el fin de semana pasado que Italia colapsaría financieramente en seis meses.

2. Van en aumento los desacuerdos fundamentales sobre la unión monetaria entre sus dos miembros clave: Alemania y Francia. Hay que cuestionar la compatibilidad de los objetivos y los métodos de los dos países - Francia quiere "solidaridad", Alemania "competitividad". Cada vez es menor la recíproca voluntad de hacer concesiones.

3. La falta de un gobierno reformista italiano ha hecho más o menos inoperable el mecanismo de rescate prometido por el Banco Central Europeo, el programa OMT de compra de bonos del gobierno. Una condición de este mecanismo, al menos tal como se aplicaría a los países más grandes de Italia y España, es que deben obedecer lo ordenado por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. ¿Quién en Roma puede llevar a cabo estas órdenes?

4. Alemania no puede estimular su economía lo suficiente como para sacar del abismo a los estados del sur en dificultades. Y en contraste, estos países carecen del impulso del crecimiento externo necesario para amortiguar los dolorosos efectos de sus reformas internas.

5. Las inhibiciones políticas de la canciller Angela Merkel en contra de tomar medidas audaces y creativas para solventar la crisis del euro, crecerán notablemente según se acerquen las elecciones federales alemanas del 22 de septiembre. Pocos en Europa dudan que los alemanes han sido particularmente generosos para ayudar a otros países. Pero ahora hemos pasado probablemente el punto más alto en la disposición alemana para ayudar a Europa.

6. Los estados del sur siguen teniendo enormes barreras para salir del euro. ¿Por qué querrían cuando el dinero sigue fluyendo del BCE y de otras fuentes? Y Alemania y otros países acreedores, simplemente no pueden expulsarlos.

7. Consideraciones similares se pueden aplicar cuando hablamos de la posibilidad de que Alemania abandone el euro unilateralmente. A pesar que los alemanes se llevarían a otros países con ellos, las consecuencias políticas y económicas de abandonar la política exterior seguida por Alemania desde la Segunda Guerra Mundial, sería trascendental. Por el momento, hay estancamiento perfecto. Pero no podrá durar para siempre.

8. Las otras grandes potencias económicas -EE.UU., China y Japón - no es probable que presionen en los próximos meses para aplicar medidas radicales sobre el euro. Ellos no tienen ningún interés en provocar ningún movimiento que lleve a una revalorización de sus propias monedas que obstaculizara sus esfuerzos de recuperación.

9. En el período previo a las elecciones alemanas, donde Merkel lidera las encuestas de opinión, el gobierno francés cada vez estará más tentado en cooperar con la oposición social demócrata alemana para reducir las perspectivas políticas de Merkel. Esto para el tándem París-Berlín no será positivo.

10. Si el BCE sucumbe a la tentación de comprar bonos del gobierno italiano sin el acompañamiento de la acordada condicionalidad, representaría un giro completo a lo prometido por el presidente de la entidad Mario Draghi. El resultado en Alemania sería una tormenta de indignación, que podría eliminar gran parte de lo que se ha logrado.

Al igual que en 1984, debemos prepararnos para tiempos sombríos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario